LAS CICATRICES DE LA BATALLA: LA PERTENENCIA AL CLAN DE LA CICATRIZ
Las lágrimas son como un río que lleva consigo la vida espiritual de las mujeres. A pesar de haber sido enseñadas a guardar sus secretos, el acto de llorar marca la entrada al Clan de la Cicatriz, una tribu eterna de mujeres que han superado grandes adversidades con orgullo. Todas las mujeres tienen experiencias personales poderosas, especialmente aquellas que provocan vergüenza y que se arraigan en el alma como piedras oscuras.
Los secretos mortales
Las mujeres a menudo temen revelar sus secretos por miedo a perder privilegios, ser juzgadas como indeseables, romper relaciones significativas o sufrir daño físico. Estos secretos suelen implicar transgresiones de normas morales o sociales que la cultura dominante considera vergonzosas e inapropiadas para las mujeres. Mantener estos secretos aleja a la mujer de su naturaleza instintiva y alegre, influenciando sus decisiones en el mundo exterior.
La zona de exclusión
El acto de guardar secretos crea una zona de exclusión insensible en la psique femenina, aislando a la mujer de aquellos que podrían brindarle amor, apoyo y protección. Aunque los secretos intenten escapar a través de la melancolía, ráfagas de furia, tics físicos o reacciones extrañas, la mujer suele volver a encerrarlos, agotada por el esfuerzo.
La mujer de cabello dorado
Se cuenta la historia de una joven huérfana con largos cabellos dorados que vivía sola en el bosque. Fue asesinada y enterrada por el hijo del carbonero, y sobre su tumba creció su melena dorada, que los pastores utilizaron para hacer flautas. Estas flautas cantaron revelando el crimen oculto.
El manto expiatorio
El manto expiatorio es una herramienta que las mujeres emplean para procesar y sanar heridas emocionales. Consiste en un manto donde se detallan todas las experiencias negativas, como insultos, traumas y cicatrices. Al confeccionarlo, las mujeres encuentran fortaleza y resistencia, considerándolo como un trofeo personal que les permite confrontar su pasado y celebrar su propia fortaleza.

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