Óscar Arnulfo Romero fue un arzobispo católico salvadoreño que se destacó por su defensa de los derechos humanos en medio de la violenta represión política que vivía El Salvador en la década de 1970 y principios de 1980. Romero denunció abiertamente las violaciones de los derechos humanos cometidas por el gobierno y los grupos militares, así como por la guerrilla.
La película expone la realidad de El Salvador en 1977 siendo dirigida por gobiernos militares opresores. El padre Romero llega a El Salvador en medio de las elecciones, junto a su amigo, también sacerdote, Rutilio Grande quien poseía valentía para luchar con su pueblo frente a las injusticias del gobierno. Este mismo día lo nombran arzobispo por el interés de algunas personas en que se mantuviera al margen de los asuntos políticos del pueblo. Cabe destacar que en esta época la opinión de la iglesia era sumamente influyente en los ideales y pensamientos de la población, por lo que, tener a la iglesia en contra del gobierno significaba que el pueblo también estaría en contra. Poco después, tras la muerte de su amigo Rutilio Grande a manos de la guerrilla, su vida da un giro y comienza a exponer los atropellos que se han realizado contra el pueblo.
Su compromiso con la justicia social y su defensa de los pobres y oprimidos lo llevaron a ser conocido como "el obispo de los pobres". Fue asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras celebraba la misa en la capilla del Hospital Divina Providencia en San Salvador, un crimen que conmocionó al mundo y que fue atribuido a grupos de extrema derecha.
El legado de Óscar Romero perdura como un símbolo de la lucha por la justicia y la dignidad humana en América Latina y en todo el mundo. En 2018, fue canonizado por la Iglesia Católica, convirtiéndose en San Óscar Arnulfo Romero. Su vida y obra continúan inspirando a personas comprometidas con la defensa de los derechos humanos y la construcción de un mundo más justo y solidario.

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